domingo, 4 de enero de 2015

La naturaleza de la bondad


Hay un perro pequeñito
Que te muerde el corazón;
Pero está tan, tan hambriento
Que le regalas tu yo.

Se burlan de ti, se burlan
Porque ofreces una flor
Y una sonrisa, creyendo
Que es la suprema razón.

Vas abriéndote camino
molinete, tu bastón;
Mas tu hélice, aeroplano,
Sólo rastrea el dolor.

El mundo es hosco y espeso,
Pero salta el corazón,
Se despega y toma vuelo
Como un motor de explosión.

Tonto genial, pobre diablo,
¿no eres tú la encarnación
Evidente y no creíble
De Dios con hongo y bastón?

Se burlan de ti, se burlan,
Y hay un tipo grandullón
Y una muchacha bonito.
Mil tropiezos: ¡y el amor!

Sólo una mueca, el calambre
Con que sacudes tu yo,
Te sirve para salvarte.
¡El resto es vida interior!

Y vas tirando paciencia
Curado de indignación,
Y extrañado de que dejen
Tomar, sin pagar, el sol.

           Gabriel Celaya.



Tras reflexionar sobre las diferentes teorías sobre la bondad que son tratadas por David Ross en “Lo correcto y lo bueno” es claro cuán difícil es la tarea de delimitar y definir la bondad. Este concepto es vulgarmente usado por todos casi todos los días, muchas de ellas sin darnos cuenta de todo lo que lleva implícito esta palabra (y como esta, muchas otras).

Podría parecer que la bondad es algo subjetivo, que depende de cada individuo, de lo que cada uno considere individualmente. Sería posible, pues, que lo que para uno es considerado como bueno sea considerado por otro como malo. Sin embargo, determinadas acciones son señaladas sin dudar por muchos como bondadosas. Se hablaría, entonces, de una teoría objetivista de la bondad, pero es difícil contar con unas reglas o cánones que se puedan seguir en todo momento cuando hablamos de la bondad.

Entonces, ¿dónde está la diferencia? Podría decirse que lo que hace que algo lleve adjunta la palabra bondad es el conjunto de un cúmulo de ingredientes: el sujeto con sus determinaciones, la situación, los sentimientos, etc. Por lo tanto, el hecho de que una persona califique algo como bueno y otra lo califique como malo no implica contradicción. No se puede tomar como referencia una teoría objetivista de la bondad, cada persona está influida por distintas circunstancias y se encuentra en distintas situaciones a la hora de realizar un juicio de valor. Sin embargo, se debe tener en consideración que la bondad es algo más objetivo que un sentimiento. Aunque, sin duda, podría decirse que siempre que llamamos bueno a algo lo acompaña un sentimiento de agrado a modo de asentimiento. Aun así, aquel que hace algo bueno, moralmente bueno, lo hace por deber, como diría Kant. Y lo hace con independencia del interés y del beneficio que esa acción pueda reportarle, ya que ¿qué sentido tendría hacer una acción buena con mala intención, con un interés negativo? En ese mismo momento el sujeto dejaría de ser moralmente bueno. Las acciones buenas son las que el sujeto quiere realizar sin pensar en el antes y en el después, simplemente teniendo consciencia que es lo que debe, que es lo correcto. Sin duda, a mi parecer, esta tarea es ardua y en principal motivo que la hace ser de esta manera es el sentimiento (tanto para lo malo como para lo bueno). A la hora de enfrentar un problema ético, de resolverlo, en la vida diaria la mayoría se deja guiar por diferentes sentimientos y no por el deber. Pero quizás en el deber también va implícito en sentimiento de justicia. Entonces, lo que sería necesario es el desarrollo de los valores a nivel individual en este mundo donde en muchos lugares han desdibujado la ética.

Lo que se puede concluir es que la bondad es un predicado de valor. Será el predicado de alguna cosa o de alguna acción. La bondad es, sin duda, intrínseca a las cosas buenas. Y es una propiedad intrínseca, como dice Ross, porque constituye la naturaleza intrínseca de aquello que lo posee, esto es algo no que puede decirse de la belleza o de lo correcto. Además, es algo que se encuentra antes de ser descubierto por una mente, por un individuo. Las cosas no comienzan a ser buenas cuando son conocidas. Por lo tanto, no creo que ser bueno sea equiparable a ser objeto de interés, la cosa es buena con independencia de que sea objeto de interés para alguien o no lo sea.

Pero, he de señalar, que en mi opinión que la intención de las acciones sea buena depende de los individuos, de los que los individuos hagan con esas acciones y de cómo lo hagan. Esto se debe a que son los individuos, las mentes las que dan forma a esas cosas y a esas acciones. Es el hombre el que utiliza las cosas buenas o malas para llevar a cabo acciones buenas o malas. Sin embargo, el rasgo a distinguir es la intención que se pone a la hora de llevar a cabo una acción, aquí es donde reside, en mi opinión, lo que más concierne a los hombres: cómo hacen lo que hacen.

1 comentario:

  1. Gracias por tus reflexiones, Patricia.
    Estoy de acuerdo con lo que señalas, porque finalmente, aunque es complicado definir lo que es la bondad, "por sus actos los conoceréis". Las conductas son observables y como tales tienen unos resultados.
    Lo que es menester es que trabajemos con ética para que toda esa inteligencia de la que disponemos se ponga a disposición de los demás, que somos especialistas en hacer cosas buenas, y también barbaridades...
    Fdo: María Jesús Mata, una aspirante a buena persona.

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