lunes, 3 de agosto de 2015

El último Foucault (1976): biopolítica y neoliberalismo (I)



La intención presente es señalar ese cambio que Foucault marca se va produciendo en la modernidad. Foucault traza una línea de racionalidad política de Occidente y de sus modelos de gobierno a través de la noción de biopolítica, mediante la cual se estructuran los fenómenos que se han dado lugar a lo largo de la modernidad. Los dispositivos de poder sufren transformaciones a lo largo del tiempo para maximizar su rendimiento con cambios de mecanismos o tecnologías. El poder biopolítico se va configurando a través de la expansión de los mecanismos del mercado y de su lógica de consumo. Tiene lugar una nueva forma de gobierno que toma como centro a la población sobre la que se aplica una gestión, que en un principio se realizará a nivel de los cuerpos y posteriormente a nivel de la masa. Esto será decisivo para sustentar la estructura del capitalismo.

En este contexto, la función del Estado será cuestionada hasta el punto de quedar reducida y sometida por el mercado. Este establece mecanismos de regulación como la expansión de la privatización en la población. Los mecanismos disciplinarios no son aquí necesarios, sino que lo que se produce es un control. No se trata tanto de establecer unas disciplinas a seguir por los individuos, sino de proporcionar las condiciones para que la población quede subsumida en la estructura del mercado.

La base sobre la que se articula es la apropiación política de la vida en la sociedad moderna. Foucault va a marcar como un fenómeno fundamental del siglo XIX el hecho de empezar a tener en consideración la vida por parte del poder. Se produce una especie de estatización de lo biológico. Con la teoría clásica, al contrario, tenía lugar un derecho de vida y muerte del soberano sobre los súbditos (hacer morir o dejar vivir). De hecho, ese derecho de vida y muerte se ejercía desde el lado de la muerte. Es decir, el soberano ejerce su poder precisamente porque puede dar muerte. Entonces, la transformación que tiene lugar del derecho político tiene que ver con no sustituir (sin duda en esta estructura donde el poder se apropia de la vida el derecho de matar no pierde su lugar. A la vez que se trata de instaurar una normalización de la vida tienen lugar mecanismos de hacer morir), sino con una complementación. Aunque al mismo tiempo, el derecho de soberanía se vería profundamente trastocado por el nuevo derecho: hacer vivir y dejar morir. El poder de dar muerte aparece entonces enmascarado como complemento de ese nuevo poder que tiene como objetivo la administración de la vida.

Siguiendo el recorrido de esta transformación, en los siglos XVII y XVIII tienen lugar unas técnicas de poder basadas en el cuerpo individual (el cuerpo entendido como máquina). Dichas técnicas mediante la supervisión, la vigilancia, el adiestramiento, la organización, la separación, el castigo, etc, de esos cuerpos trataban de incrementar la fuerza útil de estos. La tecnología trabajando en orden a una disciplina de trabajo. La disciplina trata de ordenar a los hombres en la medida en que estos pueden ser tratados en cuanto que cuerpos individuales. Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XVIII aparece otra tecnología del poder no disciplinaria. Esta no suprime a la técnica disciplinaria, ya que está en otro nivel porque ya no se aplica no al hombre/cuerpo, sino a la vida de los hombres (hombre/especie). Se dirige a los hombres en cuanto que masa global. Esta técnica emplea también mecanismos (como los disciplinarios) para aumentar las fuerzas, pero se lleva a cabo de modo diferente. Aquí no tiene lugar un adiestramiento sobre el cuerpo individual, sino que se usan mecanismos globales para obtener resultados globales de equilibrio y regularidad. Entonces, la primera técnica sería individualizadora y la segunda masificadora, es decir, se pasa de una anatomopolítica a una biopolítica.

Se trata de tener en cuenta la vida, los procesos biológicos de la población y de introducir en ellos no disciplina sino regulación. La biopolítica no es el secreto de la soberanía, sino que se puede gestionar el cuerpo como vivo. Y con respecto a ello, el Estado tiene derecho a determinadas cosas sobre mi cuerpo por el hecho de ser parte de la nación. La biopolítica, en los comienzos, centra su atención en el control de la natalidad, la mortalidad y la longevidad junto con asuntos de índole económica y política. Se introducen dentro de las fórmulas  sobre la fuerza y el tiempo de trabajo y los costos económicos. Comienza por ejemplo la enfermedad a ser tratada como fenómeno de población o campañas de higiene y medicalización de la población. La nueva tecnología de poder va a tratar con la población. Y en estos términos los fenómenos a tratar serán, pues, los colectivos; los que están en el nivel de las masas y, por lo tanto, es fácil establecer. Y estos son aquellos que presentan efectos económicos y políticos. Hay, por tanto, un mecanismo de control.


“… sino seres vivos atravesados, mandados y regidos por procesos y leyes biológicas.” (Michel Foucault, Las Mallas del Poder)


Esto tuvo lugar porque el poder se advirtió como insuficiente a la hora de organizar económica y políticamente a una sociedad que viajaba hacia una explosión demográfica y una industrialización contando con la teoría clásica de la soberanía. El poder lo que lleva a cabo son unos mecanismos que reportaran mayor rentabilidad, traducida en una mayor fuerza de trabajo o un control por parte del mercado. El primer ajuste de los mecanismos de poder fue la introducción de la disciplina (siglo XVII). Y el segundo ajuste, con el que se trata fenómenos globales con los procesos biosociológicos de las masas humanas (siglo XVIII). El poder tiene en cuenta la ventaja que supone contar con los individuos como entidad biológica que puede reportar producir riqueza y otros individuos en beneficio del poder.

Lo que se muestra son los cambios que tienen lugar en la racionalidad de gobierno desde el siglo XVIII dominado por la razón de Estado. En la razón de Estado la gubernamentalizad  es la encargada de dar fuerza al Estado a través de unas formas determinadas de gobernar y unas instituciones. Sin embargo, esta transformación de una razón de Estado y sus restricciones jurídico-políticas se encamina hacia un modelo económico que intervendrá en contra de la acción del gobierno, y no tanto en contra de la soberanía. Finalmente, el resultado es la limitación de la razón de Estado y el enfoque del trabajo del gobierno  para satisfacer al ámbito económico. El liberalismo trata de limitar lo máximo posible la acción estatal, establecer principios de interés y utilidad y establecer al mercado como lugar desde el que se determina la práctica gubernamental. Se produce la aparición de un nuevo sujeto, el homo œconomicus, que marca la racionalidad social y económica a través del interés. En consecuencia la racionalidad liberal de gobierno será entendida como determinación de un contexto en el que ese sujeto cuenta con la libertad de mercado, de consumir.

Por otra parte, al encontrarse los mecanismos disciplinarios y los mecanismos de regulación en diferentes niveles les permite no excluirse y poder articularse. Será la norma aquello que pueda aplicarse tanto a un cuerpo a la hora de usar mecanismos disciplinarios como a la población con los mecanismos de regulación. El objetivo es calificar, jerarquizar de acuerdo con una norma que establece divisiones dentro de las relaciones sociales. En la sociedad de normalización coexisten, pues, la norma de la disciplina y la norma de la regulación. En el siglo XIX el poder toma posesión de la vida y lo hace porque se ocupa desde lo orgánico hasta lo biológico, es decir, porque usa conjuntamente tecnologías de la disciplina y de la regulación.


En relación con esto se encuentra la libertad. Foucault va a comprender la libertad como algo ligado al modelo de poder en el que la base establecida es el movimiento de personas y cosas. Entonces, el liberalismo es el encargado de administrar las condiciones de libertad y, por ello, debe aplicar mecanismos de control. De tal forma que tienen lugar técnicas disciplinarias que se encargan de todos los detalles a lo largo de sociedad. Hay, por tanto, acción conjunta de libertad económica y tecnologías de la disciplina.

No hay comentarios:

Publicar un comentario