martes, 4 de agosto de 2015

El último Foucault (1976): biopolítica y neoliberalismo (II)



Foucault va a tratar la transformación del liberalismo hacia el neoliberalismo del que somos contemporáneos que tiene lugar en el siglo XX, focalizándose tras la Segunda Guerra Mundial, en Alemania, Estados Unidos y Francia. Lo que trata de hacer Foucault es rastrear la naturaleza de la estatalidad europea. Se va a definir el neoliberalismo alemán como: la reactivación de viejas teorías económicas, el elemento por el que se establecen relaciones mercantiles en la sociedad y la cobertura para una intervención administrativa del Estado. En el siglo XX el objetivo de los ordoliberales  es fundar la legitimidad de un Estado a partir de la libertad de mercado y sobre la vigilancia del mismo. Se adopta un modelo influenciado por la Escuela de Friburgo, donde se rechaza el intervencionismo en pro de una liberalización del proceso económico. La legitimidad del Estado se sustenta en tanto que respeta la libertad de mercado y este no encuentra obstáculos institucionales en su lógica. Su problema consiste en cómo ordenar el ejercicio global del poder político a lo establecido por una economía de mercado.

En este contexto Foucault señala que antes de que los nazis tomaran el poder existían impedimentos contra una política liberal. Y este tipo de discurso sería heredado por los neoliberales alemanes, haciendo una lectura del neoliberalismo a través del nacionalsocialismo. Los ordoliberales pondrían la fuerza en defender que el nazismo es una invariante antiliberal, con su propia lógica y necesidad interna; es el crecimiento desmesurado de un poder estatal. Es decir, es el resultado de políticas intervencionistas y de esa excesiva acción del Estado. En todo caso no van a presentar el nazismo como procedente de una situación de tremenda crisis, que se dirige a una economía y una política incapaces de superar sus contradicciones y, por lo cual, incapacitado para servir en el análisis de la historia del capitalismo Europeo. De esta forma, lo que se pretende es llamar a alerta sobre los peligros de la invariante antiliberal. Aquí va a señalar Foucault, al contrario, que el nacionalsocialismo alemán presenta claramente una debilitación del Estado. Se produce una destrucción del estado, una reducción a mero instrumento de la población, del Fuhrer, del partido. El nacionalsocialismo no es el Estado reforzado, sino desfondado de lo que hay en su interior; desformalización del Estado, de su forma jurídica. El Estado alemán pierde su figura de persona jurídica, careciendo incluso de personalidad política. Lo importante es el movimiento, mientras que el Estado es una mera cristalización transitoria.

El capitalismo desemboca en masas. En la sociedad capitalista los individuos son extraídos de su comunidad natural y pasan a formar parte de una forma anónima, la masa. El capitalismo, para W. Sombart (que el propio Foucault cita en sus textos), priva a los individuos de comunicación entre ellos si no funciona de intermediario el aparato administrativo. Los individuos pasan, pues, a ser átomos sometidos a una autoridad que deben llevar a cabo un consumo masivo cuya finalidad no es más que la uniformación y normalización de los mismos. El capitalismo condena a los individuos a una sociedad del espectáculo. El nazismo hizo suyo ese discurso en el que la economía y el Estado capitalistas habían destruido a la sociedad. Sin embargo, los neoliberales con su discurso del nazismo como resultado un crecimiento desbocado de la estatalidad defenderán que lo que hacen los nazis, en consecuencia con ese crecimiento, es acentuar aún más esa sociedad de masas, uniformadora, normalizadora, del espectáculo. Entonces, para ellos, los fenómenos masivos están ligados al antiliberalismo, a la racionalidad misma del Estado, y no a la economía de mercado. Los fallos deben de ser imputados al Estado. La economía carece de responsabilidad alguna. Y, con ello, defienden la defensa de una libertad de mercado como reguladora del Estado. Por lo tanto, lo que se buscaba era un Estado que no interviniera en el mercado, pero si en la necesidad de propiedad individual para la producción. Entonces, bajo la raíz última de que el nacionalsocialismo es una perversión de la democracia y el Estado, se presenta un orden que busca generar condiciones para elegir instancias autoreguladas (para que los individuos elijan, no con instancias disciplinarias). La estrategia de la autoregulación lleva a superar las categorías de orden disciplinario. No es la lógica de la esclavización masiva, es algo diferente.

En el siglo XVIII, para los liberales lo esencial del mercado está en el intercambio (dejar hacer, dejar pasar). En cambio, para lo neoliberales está en la competencia. Esto conduce a la desigualdad; no existe un juego natural entre individuos como en el modelo liberal. Las condiciones para que se produzca la competencia deben ser, por tanto, artificialmente establecidas. Se deben generar las condiciones para la adecuada competencia. Los neoliberales realizaron transformaciones en el liberalismo clásico. La teoría de la competencia produce la desvinculación entre la economía de mercado y las políticas del laissez-faire.


“Una política social no puede fijarse la igualdad como objetivo. Al contrario, debe dejar actuar la desigualdad y, como decía… ya no sé quién, creo que Ropke: la gente se queja de la desigualdad, pero ¿qué quiere decir eso? “La desigualdad-dice- es la misma para todos”.” (Nacimiento de la biopolítica, Clase del 14 de Febrero de 1979, M. Foucault)


Entonces, este nuevo estilo gubernamental defiende: en primer lugar, una legislación antimonopolística; en segundo lugar, acciones reguladoras en cuanto a los precios y la inflación; en tercer lugar, acciones ordenadoras que marcan un contexto de existencia del mercado para la sociedad; y en último lugar, una política social que no se basa en un reparto equitativo sino en  un crecimiento económico en pro de una mayor capitalización para dar lugar a una política social privatizada. Los ordoliberales defenderán una desigualdad necesaria para establecer una regulación económica y una privatización, una “política social individual”. Una individualización por la política social y no una colectivización y socialización. La política social no debe ser entendida como algo que alivie la política económica. En cambio, son los individuos los que deben tener los ingresos suficientes para llevar a cabo la capitalización individual.


“… a ojos de los neoliberales, cuyo problema no pasa por saber si hay cosas que no pueden tocarse y otras que es legítimo tocar. El problema es saber cómo tocarlas. Se trata del problema de la manera de actuar o, si les parece, del estilo gubernamental.” (Nacimiento de la biopolítica, Clase del 14 de Febrero de 1979, M. Foucault)


En este contexto hay que tener en cuenta que el gobierno no tiene que intervenir sobre los efectos del mercado en la sociedad, no desarrollar planes económicos. Al contrario, debe intervenir en la sociedad con la intención de que los mercados puedan actuar de reguladores. Es decir, su función es definir el contexto en el que se desarrolla el mercado, marcar límites a la intervención estatal y dejar la regulación social a cargo del mercado.

La sociedad que se persigue no es ya una sociedad sometida al afecto de la mercancía, sino una sociedad de empresa. Lo que se da es un programa de racionalización económica. Lo que se busca es obtener una trama social formada por unidades básicas que presenten la forma de empresa. El objetivo de la política neoliberal es la multiplicación de esas unidades dentro de la sociedad. Tratándose, pues, de una sociedad ordenada por la multiplicidad y la distinción  y no por la mercancía y la unicidad. Por un lado, se trata de hacer del modelo económico un modelo mediante el que se relacione el individuo consigo mismo, con el tiempo, su entorno, su familia, su futuro, etc. Y por otro lado, la reconstrucción de unos valores llamados calientes por unos valores fríos de la competencia. Lo que tiene lugar, pues, no es solo una política económica, sino que las relaciones sociales también se enfocan económicamente; donde la política de la Vitalpolitik presenta la función de compensación.

En este contexto de la forma empresa el neoliberalismo americano será un elemento más. Foucault va a señalar al neoliberalismo norteamericano no como el francés o el alemán, sino como toda una manera de ser y de pensar. Tiene lugar una relación de los gobernantes y gobernados más que una técnica de los gobernantes sobre los gobernados. En la concepción neoliberal norteamericana, la teoría del capital humano supone el análisis económico de un dominio no explorado hasta el momento y con ello, la interpretación económica de un territorio considerado como no económico. Tienen lugar un nuevo tipo de prácticas con las que se gestionan las sociedades del capitalismo: dispositivos teóricos que tienen una naturaleza original como por ejemplo la lectura del capital humano. Nunca se había analizado el trabajo, sino que se había reducido al tiempo. Es decir, que el aumento del trabajo era interpretado como un aumento de horas de trabajo en disposición del capital. Para Marx dentro de su análisis el trabajo es entendido como fuerza de trabajo que el obrero vende por cierto tiempo a cambio de un salario establecido por el mercado, que corresponde al resultado entre la oferta y la demanda de fuerza de trabajo. Es, por tanto, el trabajo algo abstracto, que carece de realidad humana. Se convierte en un producto de mercado. Los neoliberales van a introducir el trabajo dentro del análisis económico, entendido como análisis de una actividad (la actividad de los individuos). El salario pasa a ser un ingreso, que es el producto de un capital; es por tanto la renta de un capital. El capital será indisociable de su poseedor y este trabajador es entendido como una máquina en el sentido en que produce flujos de ingresos. Esa máquina cuenta con una vida útil, una obsolescencia, un envejecimiento. El trabajador no es tratado ya en términos disciplinarios, sino que es un sujeto activo, aunque sea ficticiamente activo, ideológicamente activo. Y, por lo tanto, es concebido como un agente económico independiente con autoresponsabilidad. Tiene cierta capacidad de autonomía, ya que puede aumentar su capital humano e invertirlo exitosamente. La supuesta libertad con la que cuenta el sujeto le hace ser responsable de su desarrollo o declive. De esta forma queda anulada la posibilidad de señalar a otro culpable que no sea el propio sujeto.

Entonces, en este conjunto el trabajador es una especie de empresa para sí mismo (este es el extremo de lo que tiene lugar con el neoliberalismo alemán o francés); la idea de que el análisis económico debe mostrar como base empresas y no individuos o mecanismos. Por lo tanto, una economía constituida de unidades-empresa. Al tratarse del sujeto como empresario, la intervención del Estado supone el fracaso en la productividad. Cuando hay éxito, se encuentran solamente relaciones empresariales entre individuos. El hombre de consumo es productor. En base a un capital el individuo produce su propia satisfacción. En esta estructura el capital humano cuenta con elementos innatos (como los heredados) y adquiridos (el individuo puede hacer inversiones).

El neoliberalismo norteamericano utiliza la economía de mercado para resolver relaciones no mercantiles, para relaciones sociales. Y en contraposición con la ambigüedad del ordoliberalismo alemán, los norteamericanos presentan mayor radicalidad. En cuanto a que tratan de generalizar la forma económica de mercado en todo el sistema social completo, de tal forma que pasa a ser un principio de desciframiento de las relaciones sociales.


“El individuo es anulado por completo frente a los poderes económicos. Al mismo tiempo, éstos elevan el dominio de la sociedad sobre la naturaleza a un nivel hasta ahora insospechado. Mientras el individuo desaparece frente al aparato al que sirve, éste le provee mejor que nunca. En una situación injusta la impotencia y la ductilidad de las masas crecen con los bienes que se les otorga.” (Adorno, T. y Horkheimer, M., Dialéctica de la ilustración)


Entonces, lo que se “produce” son sujetos de acción en tanto que acciones sobre acciones posibles. Estos sujetos de acción son entendidos como sujetos libres sobre los que se ejerce el poder. Los sujetos convertidos en empresarios de sí mismos son “dirigidos” ha llevar a cabo determinaciones como trabajadores, consumidores, familiares, sin que tengan que ser dominados de una manera explícita. Se trata como dice Foucault de un modelo de «individualización uniformizadora, identificatoria, jerarquizante». Dentro de la forma masa, unificadora, a la que da lugar el mecanismo de poder se produce a la vez una profunda individualización regida por intereses privados. Esto trae consigo una erosión del espacio público y una individualización radical.


La vida de los individuos está incorporada a un régimen económico, en el que tiene lugar la gestión de la existencia de los individuos, de la totalidad de sus vidas y sus cuerpos. El descubrimiento de los cuerpos y, más tarde, de la población como elementos fundamentales para los mecanismos de poder marcan el devenir de occidente desde el punto de vista de un capitalismo fraguado con la introducción de los cuerpos en el ejercicio de la producción de forma controlada y la regulación entre los fenómenos sociales y económicos.

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